FIZ 2011 por Íñigo González-Haba |
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| Music - Lunes 10 de Octubre de 2011 12:36 | |||
La XI edición del Festival Independiente de Zaragoza, se convirtió en un éxito rotundo tras los cambios realizados respecto a ediciones anteriores. Texto: Íñigo González-Haba / Fotos: Daniel Luis García
La XI edición del Festival Independiente de Zaragoza, se convirtió en un éxito rotundo tras los cambios realizados respecto a ediciones anteriores. Los organizadores optaron esta vez por reducir los días del festival de dos a uno, y optar por un cartel de amplio espectro y como se diría coloquialmente, apostando sobre seguro. No se equivocaron.
Los zaragozanos The Faith Keepers con Borja Téllez al frente, se encargaron de abrir fuego en el cartel del FIZ 2011. La predisposición y la actitud de la banda de soul funk, se encargaron de caldear el ambiente de los cerca de 400 madrugadores asistentes que se dieron cita en la sala Multiusos de Zaragoza en el inicio del festival. Seguidamente, fue el turno de los barceloneses Standstill, grupo personal donde los haya, que no defraudó en su espectacular directo, en el que Enric Montefusco demostró una vez más, el por qué de la reputación que acompaña a esta banda, consiguiendo encender a un público, que ya sí, empezaba a llenar la polifacética sala. Tras los barceloneses, les tocó el turno de enfrentarse a Zaragoza a los madrileños Vetusta Morla. Y a fé que salieron victoriosos en la confrontación. Era una de las bandas más esperadas por los presentes, y eso se notó en cuanto sonaron los primeros acordes de su repertorio. El éxito que acarrea esta banda con tan sólo dos discos en el mercado, es haber conseguido reunir a un público joven y entregado, que corea como nadie sus emotivos y potentes temas, con un público más adulto y pausado, que aún no sabe por qué una banda con tanto fan adolescente ha sido capaz de colarse entre su discografía habitual. La explicación, sencilla. Son buenos. A las 00.00, les llegó la hora de salir al ruedo a James. La banda británica con casi 30 años de canciones y conciertos a sus espaldas, se encontró con cerca de 5.000 agitados presentes, que estaban ansiosos de que la fiesta y el ambientazo que le habían preparado los “nacionales” no decayese. Tim Booth, viendo que se la habían puesto como a Fernando VII, no desaprovechó la ocasión y comenzó el concierto entre el público, haciendo gala de aquel dicho de que “más sabe el diablo por viejo que por diablo”. Grandes éxitos de la banda como “Sometimes” o “Sit Down”, retumbaron en la sala con la inestimable ayuda de los fanáticos de los de Manchester. Se ganaron el título de “cabeza de cartel” con toda justicia. Tras el éxtasis vivido con los “padrinos” del evento, le llegó el turno a los gallegos Triángulo de Amor Bizarro. La fuerza y contundencia que tiene esta banda en sus LP’s, se desdibujó ligeramente en el escenario. Probablemente acusaron que su medio natural sean salas más pequeñas y con un público más dirigido. Su propuesta “punk-garajera”, necesita de oídos más preparados para estos menesteres, o en su defecto (cosa que no comparto), ellos necesitan de un sonido más “limpio”. El fin de fiesta se lo repartieron entre los vascos Delorean con su electro-rock animoso, y la sesión de Kele Okreke, vocalista de Bloc Party que demostró frente a los platos, una máxima no escrita. Quién es buen músico, probablemente sepa pinchar buena música.
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