¿Una artista que se enfrenta al segundo álbum renegando del primero? No es nada nuevo. Pero si esa huída se basa en la espiritualidad de la Edad Media, esto ya son palabras mayores. Texto: Héctor Llanos Martínez / Foto: JohnLondono

Sin apenas tocar ningún instrumento ni contar con conocimientos vocales previos, Claire Boucher se desmarca de la masa con un originalísimo segundo disco de estudio, “Halfaxa” (Lo Recordings / PopStock!, 2011), donde engloba pop experimental regado de electrónica y R&B: un conjunto muy a tener en cuenta en el futuro inmediato. En su regreso discográfico, Boucher se confirma como todo un camaleón musical, corroborando lo que ya anunciaban sus confesas pasiones en la materia -desde Mariah Carey a Cocteau Twins incluyendo a The Smiths o Prince-. Y es que escuchar cualquiera de las grabaciones aquí contenidas supone adentrarse en un laberinto sensorial diseñado a partir de la primaveral intuición de esta joven artista, nacida en Montreal en 1988 y que camufla su profano acercamiento a la música bajo el nombre de Grimes.
A pesar del poco tiempo transcurrido desde su primer álbum, “Geidi Primes” (lanzado en 2010), la canadiense edita este trabajo para redimirse de su debut… Ni siquiera las buenas críticas cosechadas hacen que se muestre orgullosa de su anterior disco: “Tuve que terminarlo muy rápido, así que lo tomé más como una especie de experimento que como un álbum en sí. Aún no me he convertido en instrumentista, pero en estos meses sí que he aprendido a grabar música”, justifica Grimes, quien ni tan siquiera usó un micrófono a la hora de grabar por primera vez: “Todo lo hice con mi ordenador personal”, recuerda.
Gracias a un enorme sentido práctico, Boucher consigue que no resulte pretencioso el hecho de haber dedicado este álbum a la espiritualidad de la Edad Media. Así fue concebido “Halfaxa”, un disco que incluye en su extenso e inclasificable catálogo instrumental sonidos medievales. Eso sí, las razones para enfocarse en algo tan alejado del pop actual son mucho más terrenales de lo que pueda parecer: “Compuse inspirada en lo que estaba estudiando en clase: arte, arquitectura y melodías medievales, y también en la forma de relacionarse en esa época con conceptos como la religión. No creo en Dios, pero crecí en un ambiente católico y puedo apreciar cierta belleza estética en todo lo que lo rodea”.
¿Acaso es Grimes una de esos artistas centrados en hacer del proceso creativo un mensaje en sí mismo? “Podría decirse que sí. Lo cierto es que no he tenido miedo a fallar a la hora de intentar cosas. Hago lo mismo con la pintura también”, explica Boucher. “En cuanto a la música, no quería hacer un disco conceptual perfecto, sino mostrar temáticas más originales. Quiero huir de lo que impone el indie-rock de moda y tampoco me gusta escribir letras sobre el novio que acaba de abandonarme y lo que sufro por ello…” Y es que los 22 años de esta artista desarman: Claire asegura haber dejado de lado sus otras vertientes expresivas a favor de la música “porque la pintura era muy cara”; y que, por culpa de su inseguridad sobre un escenario, hasta hace poco prefería enfrentarse a un público que estuviera completamente borracho antes que afrontar al silencio de una audiencia interesada en su propuesta. Ahora, el proceso de ensayo ha acabado para ella y le toca demostrar lo aprendido en estos meses... “Halfaxa” va por el buen camino.
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