El colectivo Architecture in Helsinki sigue en plena forma y lo demuestra con creces con su cuarto y último trabajo de estudio: “Moment Bends” (V2 / Music as Usual, 2011). La gesta les ha llevado casi cuatro años desde su LP de confirmación, “Places Like This” (Polyvinyl, 2009), pero aquí está… Un conjunto perfectamente orquestado de once temas que viene a atestiguar lo que ya sabíamos: que los chicos son capaces de ir de un extremo del pop a otro sin morir en el intento. Y se están convirtiendo en unos verdaderos expertos.
La propia banda define su trabajo como “un diálogo con la pista de baile, con partes iguales de Italia del 82, California del 79 y Melbourne de 2011, todas pegadas con un dinámico rebote y un romanticismo convincente”. Este ensamblaje al que hacen referencia se manifiesta en todas su identidades a lo largo de los once temas que componen “Moment Bends”, y lo hacen a veces en forma de dance, de punk, de psicodelia electrónica, de banda de música (las de viento y con músicos vestidos de soldaditos) y, a veces, en forma del pop más tradicional y melódico (aunque sólo sean treinta segundos en una canción). El objetivo final del disco, según palabras del líder de la banda, Cameron Bird, ha sido “ser uno con nuestras ideas, obsesionados con la cultura popular y enamorándonos de nuestra ciudad natal. Queríamos construir un disco para perdernos en él, un disco que siempre sienta lo que tú estás sintiendo”. Una declaración de intenciones nada desdeñable del conjunto electro-indie con base en su querido Melbourne y que hizo su debut en 2004 con “Fingers Crossed” (None, 2004), una infusión de pop que asentaría las bases de lo que hoy ya podemos atrevernos a calificar como “sonido Architecture in Helsinki”.
Por el camino, la banda ha ido perdiendo algunos de los miembros originales, pero no por ello se ha resentido su esencia. Los miembros actuales (Cameron Bird -el alma del grupo-, Kellie Sutherland, Sam Perry, Jamie Mildren y Gus Franklin) son todos multi-instrumentistas y no hay nada que les guste más en este mundo que divertirse con los más bizarros aparatos musicales que caen en sus manos. Si las guerras se combatieran con instrumentos musicales, ellos concentrarían el mayor arsenal del mundo: sintetizadores analógicos, samplers, glockenspiel (instrumento de láminas similar al xilófono), tubas, clarinetes, todo ello mezclado y grabado junto a los ya más previsibles guitarras, bajos y baterías. Puede que, a más de uno, el resultado final, se le indigeste, pero ¿qué sería un grupo de música que no innova, ni se atreve, ni experimenta? Definitivamente, Architecture in Helsinki es una banda atrevida. Y eso es bueno. Muy bueno.